En un acto académico de gran relevancia, la Universidad Mayor, Real y Pontificia de San Francisco Xavier de Chuquisaca (USFX) confirió el título de Doctor Honoris Causa al destacado científico italiano PhD. Matteo Lorito, Rector de la Universidad de Nápoles Federico II. La ceremonia, realizada en el Salón de la Independencia de la Casa de la Libertad, contó con la presencia de autoridades universitarias, municipales y miembros de la comunidad académica.
Un tributo a la excelencia científica
Con profundo rigor académico, el Vicerrector de la USFX, PhD. Erick Mita Arancibia, inauguró el acto con un detallado recuento de la trayectoria del PhD. Lorito, destacando cómo su trabajo ha revolucionado la agricultura sostenible.
PhD. Mateo lorito y los hitos fundamentales de su formación:
- Su graduación summa cum laudeen Biología (1980) en Italia
- Sus investigaciones pioneras en genética vegetal en el Centro Italiano de Investigación
- Su etapa como becario Fulbright en la Universidad de Cornell (EE.UU., 1990-1994)
Resaltó especialmente sus contribuciones prácticas:
✔ Desarrollo de 10 formulaciones comerciales de biopesticidas y biofertilizantes
✔ Aplicación en 90 países con impacto en seguridad alimentaria
✔ 15 patentes internacionales registradas
✔ Más de 200 publicaciones científicas en revistas de alto impacto
«No solo es un académico excepcional, sino un científico que ha sabido transferir el conocimiento al sector productivo», afirmó el Vicerrector, subrayando cómo el trabajo del PhD. Lorito ha ayudado a «reducir el uso de agroquímicos y promover prácticas agrícolas más sostenibles».
El discurso cerró mencionando los prestigiosos reconocimientos recibidos, incluyendo el Premio Internacional Guido Dorso (2018) y el Premio Científico Capo d’Orlando (2019), que testimonian su liderazgo indiscutible en el campo de la biotecnología agrícola. Este exhaustivo repaso biográfico sentó las bases para entender la magnitud del honor concedido, mostrando cómo la USFX reconoce no solo los logros académicos, sino también el impacto social de la investigación científica.
Un puente que une a Nápoles con Sucre, a Europa con América
Con emoción, el PhD. Matteo Lorito aceptó el reconocimiento dedicándolo «a la comunidad académica napolitana», transformando el acto en un poderoso manifiesto sobre el rol social de las universidades históricas. El rector de la Universidad de Nápoles Federico II (que en 2024 celebró 800 años) Empezó sus palabras recordando al emperador Federico II que en 1224 fundó su universidad «abriendo las puertas del saber a todos»- y con una visión contemporánea afirmó: «Nuestras 200 patentes y publicaciones solo tienen valor cuando mejoran la vida de los agricultores». el Dr. Lorito transformó su agradecimiento en un inspirador llamado a la acción, esbozando los tres pilares que, a su juicio, deben guiar a las universidades del siglo XXI:
La libertad académica como bien supremo
«Allí donde se cercena el pensamiento libre, se marchita el progreso», afirmó con vehemencia, recordando cómo su propia investigación en biopesticidas solo fue posible en un ambiente de libre indagación. «Nuestras universidades deben ser santuarios donde ninguna pregunta sea tabú, donde el método científico prevalezca sobre dogmas de cualquier signo».
La interdisciplinariedad como respuesta a los grandes desafíos
«Cuando comenzamos a investigar soluciones biológicas para la agricultura, comprendimos que necesitábamos no solo biólogos, sino también químicos, ingenieros y hasta sociólogos», explicó. «Los problemas complejos de hoy -el cambio climático, la seguridad alimentaria, la revolución digital- exigen que derribemos los muros entre facultades».
La formación integral como proyecto civilizatorio
«Formamos excelentes profesionales, pero nuestro verdadero éxito se mide en los ciudadanos que graduamos», subrayó. «Personas con rigor científico pero también con sensibilidad ética; expertos en su campo pero conscientes de su responsabilidad social».
«Al unirme a esta comunidad de 401 años, renuevo mi juramento por una ciencia que sirva a la humanidad». El auditorio, visiblemente conmovido, despidió su intervención con una ovación, confirmando que más que un científico excepcional, Bolivia recibía a un humanista de nuestro tiempo.
Un encuentro histórico en la Casa de la Libertad
El Rector de la USFX, Ing. Walter Arízaga Cervantes, destacó el profundo significado de otorgar este reconocimiento en un espacio tan cargado de historia nacional. «En estas paredes donde se firmó el Acta de Independencia en 1825, hoy celebramos otra forma de soberanía: la libertad del conocimiento y la excelencia académica», afirmó.
El Rector trazó un paralelo entre la trayectoria de la USFX -que pronto cumplirá 401 años- y los ocho siglos de historia de la Universidad de Nápoles Federico II, destacando cómo ambas instituciones han sido testigos y protagonistas de los cambios sociales en sus respectivos contextos. «El Dr. Lorito llega a nuestra comunidad académica en un momento clave, donde reafirmamos nuestro compromiso con una educación que vincule el rigor científico con la pertinencia social», señaló.
«Al incorporar al PhD. Lorito a nuestro claustro, no solo celebramos sus logros científicos, sino que fortalecemos los lazos entre dos instituciones que comparten una misión común: formar profesionales con excelencia académica y compromiso social». La ceremonia, celebrada en el mismo espacio donde se gestó la independencia boliviana, adquirió así un nuevo significado como testimonio del papel transformador de la educación superior.


Reconocimiento municipal: Escudo de Armas de Sucre
El acto concluyó con la intervención del Alcalde de Sucre, Dr. Enrique Leaño, quien entregó al PhD. Lorito el Escudo de Armas de la Capital como reconocimiento a su labor científica. «Su trabajo no solo impacta a la academia, sino también a la sociedad y al medio ambiente», señaló. Además, agradeció la colaboración entre la USFX, el CEPI y la Universidad de Nápoles en proyectos de capacitación.
La ceremonia reflejó el compromiso de la USFX con la excelencia académica y la cooperación internacional. El PhD. Lorito, ahora parte del claustro de honor de nuestra universidad, simboliza la unión entre tradición e innovación, valores que guían el quehacer de nuestra institución.